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El debut de Mick Schumacher en la F1 y la ‘maldición’ de los descendientes

Mick Schumacher, hijo de la leyenda del automovilismo, Michael, en la próxima fecha del campeonato mundial pilotará, por primera, vez un monoplaza de Fórmula 1.
¿Podrá librarse de la maldición de los descendientes de los campeones?

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Por Esteban Oconitrillo, editor de Digitus CR

En el mundo del automovilismo, el nombre Michael Schumacher no pasa inadvertido. Cualquier fanático, y los que no lo son , al escuchar ese nombre saben, perfectamente, que hablamos del piloto de Fórmula 1 más grande de todos los tiempos.

Siete campeonatos mundiales (con amenaza de empate este año por Lewis Hamilton), la gran mayoría ganados en la escudería italiana Ferrari, hacen que el legado del expiloto alemán quede en la retina de sus seguidores para siempre. Sin embargo, la ilusión de volver a escuchar el apellido germano por los pits, las narraciones y los grandes premios de F1 está muy cerca de convertirse en una realidad.

Mick Schumacher es hijo de la leyenda y en la próxima fecha del campeonato mundial pilotará, por primera, vez un monoplaza de Fórmula 1, cuando en las pruebas libres del próximo viernes se suba a la cabina del Alfa Romeo, equipo cliente de Ferrari, marca con la que el nuevo Schumacher compite en Formula 2 en la previa del Gran Premio de Eifel. Esta se disputa en el circuito de Nürburgring, Alemania.

“Hace unas semanas, en Mugello, pude pilotar un F2004, un coche impresionante pero bastante desfasado hoy en día. Ponerme al volante de un coche híbrido de 2018 me permitió entender lo importante que es la electrónica para la unidad de potencia y cuánto ha progresado un Fórmula 1 en términos de aerodinámica”, dijo Mick tras una de sus pruebas antes del gran día de dar el salto a la máxima categoría.

Será estreno en casa para la joven promesa y la esperanza de la Scuderia para volver a ser competitivos en el campeonato de motores. Pero no todo es como lo pintan para el joven Schumacher. Él no es el primer piloto que carga en sus hombros una herencia de campeón… A la gran mayoría les ha superado la responsabilidad de igualar lo conseguido por sus parientes y se quedan en el camino.

Son muchos los casos de pilotos que no igualaron la carrera de sus padres campeones del mundo. En este artículo repasaremos algunos de esos ejemplos que sufrieron de la ‘maldición’ de ser hijos de figuras que ganaron el mundial de Fórmula 1.

Nelson y Nelsinho Piquet: Forzado a provocar un accidente en competición

Brasil ha dado nombres propios y de grandes corredores en el máximo circuito de carreras y uno de ellos es Nelson Piquet, quien llegó a obtener tres campeonatos mundiales (1981, 1983 y 1987).

Bajo la escudería Brabham, se dejó sus dos primeros títulos, siendo el segundo de ellos el primero obtenido en la historia de la Fórmula con un motor turboalimentado.

Sin embargo, la carrera de su hijo, Nelsinho Piquet o Nelson Piquet Jr., dista de ser como la que tuvo el tricampeón del mundo. No solo nunca ganó el campeonato de F1; ni siquiera llegó a ocupar una ‘pole position’ en la parrilla y ni qué decir de ganar una carrera.

En los tres años que Piquet Jr. estuvo en la élite, solamente compitió, de manera formal, en los últimos dos. Su primera temporada fue solamente piloto de pruebas. En su segunda participación solo sumó 19 puntos en el Mundial de Pilotos y en su último año ni siquiera estrenó el casillero.

Abandonó la F1 en 2009, no sin polémica al denunciar que fue forzado por Flavio Briatore, jefe del equipo Renault y manager del joven corredor, a accidentarse deliberadamente contra Nico Rosberg para que su compañero, el español Fernando Alonso, pudiera ganar el Gran Premio de Singapur del 2008, caso que fue conocido mundialmente como el ‘Crashgate’.

Briatore fue hallado culpable de dichas acusaciones y condenado a no ser parte de ningún tipo de actividad en la Fórmula 1 de por vida. Nelsinho comenzó en otras competencias de motores, como el NASCAR o la Fórmula E. En esta últim, se convertiría en el primer campeón del certamen de vehículos eléctricos en 2014, siendo hasta la fecha su máximo galardón.

Piquet Jr., llegó a reconocer que pudo haber continuado, pero prefirió irse a probar suerte en otro tipo de carreras. «Podría haberme quedado en la Fórmula 1 si hubiera querido. Tuve la oferta de una escudería para hacerlo, pero estaba asqueado y cansado de la atmósfera y de todo lo que viví allí. Tomé la decisión de reiniciar mi carrera con un salto hacia la NASCAR».

Alain y Nicolas Prost

La edad dorada del automovilismo, durante la década de los 80’s e inicios de los 90’s, tiene en Alain Prost uno de sus máximos exponentes. El piloto francés, apodado ‘Le professeur’ (el profesor) por su refinado estilo para correr, obtuvo cuatro mundiales de F1, así como cuatro subcampeonatos y muchas de sus marcas se mantuvieron vigentes hasta la aparición de Schumacher padre.

De su hijo, Nicolas, realmente hay muy poco que mencionar de su paso por la Fórmula 1, por no decir absolutamente nada. Durante los años 2010 2014 fue piloto de pruebas para Lotus y no llegó a debutar en el máximo circuito. Desde entonces, ha dividido sus apariciones entre las 24 horas de Le Mans, el Mundial de Resistencia de la FIA y la Fórmula E sin mucho protagonismo.

Ayrton y Bruno Senna

Los expertos le consideraron el piloto más rápido de la historia. Ganó tres mundiales, coleccionó posiciones pole como si de cromos se tratara y su nombre es recordado con admiración hasta por su máximo rival en la pista, el francés Prost. Su nombre fue Ayrton Senna (DEP). En vida no se le llegó a conocer descendencia, por lo que no hay registros sobre algún hijo que emulara sus pasos, pero sí de un sobrino, Bruno.

Bruno Senna sí llegó a debutar en la F1. Se mantuvo tres años en el Mundial con un equipo distinto por temporada entre los años 2010 y 2012 (Hispania, Lotus y Williams), sin embargo, tuvo un paso muy similar al de su compatriota Piquet, sin poder conseguir un podio en toda su etapa en el máximo circuito. Desde entonces, ha participado en Las 24 horas de Le Mans y, sobre todo, en el Mundial de Resistencia de la FIA, que llegó a ganar en el 2017.

Las dinastías de campeones

Sin embargo, la historia nos ha dejado memorias dignas de recordar; hijos que consiguieron emular el éxito de sus padres en la Fórmula 1. Tales son los casos de las familias Rosberg y Hill.

Los primeros en conseguirlo fueron los británicos. Graham Hill fue dos veces campeón de Fórmula 1 durante la década de los 60’s. También obtuvo Las 24 horas de Le Mans y las 500 millas de Indianápolis, que, junto al Gran Premio de Mónaco, son las tres carreras más importantes del automovilismo. Él ha sido el único que ganó esa «triple corona».

Su hijo, Damon, fue piloto de la F1 en la década de los 90’s y obtuvo un campeonato mundial en 1996, convirtiéndose así en el primer piloto de segunda generación en emular a su padre, quien no pudo ver los éxitos de su hijo, puesto que falleció en 1995 en un accidente aéreo.

El que sí observó a su hijo y pudo estar cerca de él en el momento de convertirse en el mejor piloto del circuito fue el finlandés Keke Rosberg. En una década dominada por los ya mencionados Senna, Prost y Piquet, Keke obtuvo un mundial de automovilismo por primera y única vez en 1982, con la anécdota de que no ganó más que un Gran Premio en toda la temporada, que de paso significó su primera victoria en la Fórmula 1.

Treinta y cuatro años después de la victoria de su padre y tras dos subcampeonatos, Nico Rosberg se proclamaría como campeón de pilotos en último circuito de la temporada, el Gran Premio de Abu Dabi, en una de las batallas más trepidantes que se recuerde en los últimos años entre dos compañeros de equipo. En aquel entonces, compartió escudería con el británico Lewis Hamilton, quien justamente venía de ganar los mundiales de 2014 y 2015.

El piloto, de nacionalidad alemán-finlandesa, de esa manera posicionó el apellido de su familia como la segunda dinastía de la historia en conseguir que padre e hijo fuesen campeones mundiales. Tras su victoria, en el 2016, Rosberg puso punto final a su carrera.

“Estoy orgulloso de igualar la hazaña de mi padre. Estoy realmente emocionado y espero poder verle en unos días», dijo Nico el día de la obtención de su mundial.

El viernes 9 de octubre será el día en que un nuevo Schumacher dé sus primeros pasos en la élite. Hará las pruebas previas al Gran Premio en Alemania; rodará en su tierra. Muchos dan por sentado que Mike será parte del Mundial del próximo año, pero este será el primer aviso de lo que se podrá esperar del heredero del máximo ganador del automovilismo.

¿Qué le traerá el destino al nuevo prospecto del mundo de la velocidad? Su futuro estará en sus manos. De momento su tío, Ralf Schumacher, dio sentencia: «Su curva de aprendizaje durante el año ha sido muy prometedor y no puedo imaginar que Mick no pilote en Fórmula 1 el año que viene. Una cosa es segura… definitivamente tiene lo que se necesita para correr en la F1″.

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