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Fútbol tico en crisis

El fútbol de Costa Rica está en crisis. En definitiva, los dirigentes de la Fedefutbol deben pensar en un certamen competitivo que premie al mejor equipo, no al que aproveche un envión emocional

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Daniel García para Digitus CR

El fútbol de Costa Rica está en crisis, así lo demuestran las pobres presentaciones de la Selección Nacional durante año y medio, cuando, si acaso, ha podido anotar dos goles, y ni hace falta decir que le ha sido imposible ganar un encuentro.

Mientras otras Selecciones distintas de la mayor masculina, como la mayor femenina, la Sele de futsal y la de fútbol playa parecen sudar la camiseta y con sus contribuciones dejan en alto el nombre de nuestra patria, no podemos decir eso del grupo cuyas glorias de Brasil 2014 cada vez se tornan más lejanas y envueltas en la nostalgia.

El último escándalo de nuestro futbolito masculino se dio hace unos días, cuando se jugó la vuelta de la semifinal de Primera División entre Liga Deportiva Alajuelense contra el Deportivo Saprissa, cotejo que, en el papel, parecía una suerte de David contra Goliath, pues no había estadística fría que dejara por fuera a los de la ciudad de los mangos: invictos en fase regular, con el cuadro más goleador y las contrataciones más sonadas de la temporada…

Los manudos no parecía que fueran a tener problemas para caminar hasta la final contra un cuadro tibaseño errático, que entró por la puerta de atrás luego de recibir hasta goleadas por parte de sus archirrivales.

Sin embargo, tras un sorpresivo 4-3 en la ida a favor de los morados, ambos conjuntos lo dieron todo por salir victoriosos en el partido de vuelta. El protagonista del duelo fue Henry Bejarano, quien, no se sabe si por incapacidad o mala leche, debería de explicar todas sus polémicas decisiones e indecisiones.

Fue un enfrentamiento sumamente sufrido para ambas aficiones, ni qué decir para los implicados en la cancha. Tras mucho desgaste, el 2-2 que marcó la pizarra determinó que David siguiera con vida y Goliath deba esperar al otro año para intentar dejarse una copa 31 que todo mundo le veía en el bolsillo desde que inició el certamen.

Podemos sacar demasiadas moralejas de lo ocurrido, dependiendo de nuestras inclinaciones como aficionados y nuestras prioridades como personas, pero quisiera dejarlo en estas tres:

“Después del orgullo viene la caída, tras la arrogancia el fracaso”, si se me permite citar el libro de Proverbios de la Biblia. Los alajuelenses se consideraban campeones sin haber jugado sus partidos y se estrellaron con un muro indescifrable. ¿El torneo es mediocre?, sin duda, se trata de un reflejo de nuestro futbolito, en donde importa más el aspecto económico que el deportivo. ¿Cuándo será posible que los equipos de fútbol se dediquen a jugar fútbol en nuestro país en vez de levantar cortinas de humo para apaciguar las justas exigencias de las aficiones?

En el duelo de técnicos, pudo más Wright teniendo que ver cómo hacía con los pocos recursos disponibles que Carevic con todas las ventajas y capacidades de una amplia y cuantiosa planilla. Se puede alegar que Saprissa tuvo suerte al encontrarse los goles, pero es su virtud hacerlos y no lamentarlos.

Finalmente, un sector de la población tiene la idea de que a Saprissa los árbitros le regalan todo, pero lo que se atestiguó este miércoles 19 de mayo de 2021 fue insólito: se abrió el marcador a punta de penales y el silbatero no sabía si iba o venía. Daba la impresión de estar viendo un partido de fútbol americano donde a cada rato se detienen las acciones y se puede retar las decisiones de los colegiados.

En esta oportunidad dudo que algún equipo pudiera sentirse beneficiado y ambos fueron bastante perjudicados por el árbitro. Además, en la serie a los manudos les pitaron 4 penales, de los cuales solo convirtieron dos.

El fútbol de Costa Rica está en crisis, en definitiva, los dirigentes de la Fedefutbol deben pensar en un certamen competitivo que premie al mejor equipo, no al que aproveche un envión emocional o las falencias del rival para superarse cuando no lo merecía y tras mostrar tan poco en fase regular.

Precisamente por esa emotividad, en competencias de verdad los costarricenses no vemos una, nos hacemos “chiquiticos”, sintiéndonos en inferioridad sin haber competido. Que lo digan los seleccionados mayores que, con todos los chineos posibles, no hallan cómo sacar un resultado.

Las aficiones podrán decir misa, los equipos (ojalá) harán limpia y rectificarán el camino, todos tendremos de qué hablar hasta el siguiente campeonato y la bola seguirá girando. Lo bueno es que, a diferencia de todas las demás crisis que nos afectan en estos tiempos convulsos, esta, sin embargo, resulta la menos urgente de las que enfrenta nuestro amado país.

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