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Cuando el árbitro dejó el estadio vestido de policía

El colegiado debió irse del reducto deportivo de una manera peculiar y poco común

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Herediano 3 – San Ramón 1

En 1971 se dio un hecho muy poco usual en nuestro balompié luego de suspenderse el encuentro en el Estadio Eladio Rosabal Cordero por agresiones de aficionados al central Julio César Soto París.

En el minuto 61 el encuentro se salió de control para el réferi, ya que luego de expulsar al florense Jorge Di Palma los espectadores invadieron el terreno de juego y todo el reducto se convirtió en una cámara húngara entre los equipos, afición y dirigentes.
El exjugador Mario Murillo buscó proteger al central para conducirlo hacia los vestidores del cuerpo arbitral.

Luego de pasar más de dos horas desde la finalización del partido, el árbitro logró salir fuertemente escoltado y vestido como policía civil para evitar una nueva agresión a su integridad física.

Días después, la Federación castigó con cinco fechas el estadio y por meses a varios jugadores y directivos de ambos clubes, designando al estadio Morera Soto como campo neutral para jugarse los 29 minutos restantes, durante los cuales el marcador permaneció con el mismo 3-1 para los rojiamarillos.

Una circunstancia poco común y para el anecdotario de nuestro fútbol, cuando un réferi salió de sus labores uniformado de guardia civil.

Jackson Chinchilla es periodista e investigador deportivo

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