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Inglaterra 1966, el mundial de los inventores modernos

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Jackson Chinchilla periodista e investigador deportivo

En una cita mundialista más inclinada hacia el retorno del poderío europeo, se desarrolla la octava edición de la Copa Jules Rimet.

En Inglaterra se desarrolla el mismo formato que en Chile 1962. 16 selecciones y 32 partidos, para una cuota idéntica de 89 goles y un promedio de 2,78 anotaciones por partido.

El 11 de julio, el mítico estadio de Wembley alberga el partido inaugural entre los anfitriones y el bicampeón Uruguay, cotejo que si bien rebasa las expectativas en cuanto al ambiente de campeonato mundial, no fue así en el marcador y las cifras no se verían alteradas, 0-0 en juego del grupo 1.

La primera fase culmina el 20 de julio y deja como saldo destacada y temprana eliminación de Brasil al caer frente a Hungría (3-1) y Portugal (3-1) y solo sumar una victoria ante Bulgaria (2-0), merced eso sí a un juego brusco desmedido tanto de húngaros como lusitanos contra Pelé. La principal ficha terminaría lesionado y fuera del match, a causa de las últimas entradas despiadadas de Joao Morais.

La grata sorpresa fue sin duda Corea del Norte. En su debut en un mundial, saca al bicampeón Italia y pasa a segunda fase junto con la Unión Soviética.

En cuartos de final las llaves quedan Inglaterra – Argentina (1-0), Portugal – Corea del Norte (5-3), Alemania – Uruguay (4-0) y URSS – Hungría (2-1), con lo cual las semifinales adquieren color europeo por los cuatro costados: Inglaterra – Portugal (2-1) y Alemania – URSS (2-1).

EL GOL FANTASMA.

EI 30 de julio de 1966 se juega en Londres la final que quizás ha sido la más polémica de todos los tiempos.

En medio de 97 mil espectadores, ingleses y alemanes bregan por el título de campeón mundial 1966.

A los 12 minutos, Helmut Haller pone el 1-0 a favor de los teutones, pero 6 minutos después Geoffrey Hurst iguala las cifras y estalla el eco «¡England England!» en el reducto de Wembley.

En Alemania sobresalían Uwee Seeler, Franz Beckenbauer y Haller; en los británicos eran Robert Moore, Bobby Charlton o el mismo Hurst.

Al minuto 78, Martin Peters vuelve a adelantar a los anfitriones y se acercan a su primer título del orbe, pero en el último suspiro del encuentro Wolfgang Weber anota y obliga a los tiempos suplementarios.

Momento del gol «fantasma» convertido por Inglaterra.

En el minuto 101, Hurst recepciona y dispara con fuerte derechazo al horizontal, el balón pica tan rápida e intensamente sobre la línea de gol que luego de que Weber la despeja a córner, el juez suizo Gottfried Dienst tuvo que consultar al línea soviético Tofik Bakhramov quien ya estaba virando al centro de la cancha para avalar el punto a favor de los ingleses.

En el minuto 120, Inglaterra logra el cuarto por medio de Hurst (tercero personal) cuando ya sus seguidores celebraban su primer título mundial, quedando las cifras definitivas de Inglaterra 4 – Alemania 2.

El mundial se queda en la casa del creador el fútbol moderno.

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