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Día a día

“Herramientas contra la desinformación”, una actividad de la Facultad de Comunicación de la Universidad San Judas Tadeo

La iniciativa contó con una masiva participación de alumnos y profesores interesados en una temática que afecta y permea el quehacer profesional periodístico.

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Por Tomás Fonseca Thorner

Una tía sexagenaria comparte (reenvía) en el chat familiar un mensaje plagado de emoticones, signos de exclamación, algún error-horror ortografía evidente y mucha virulencia en lo que expresa el texto. Es sobre la campaña de vacunación del gobierno y como se están robando las vacunas en cantones fronterizos.

Acto seguido, ofuscada, comenta que es inaudito que estén pasando estas cosas en un contexto de pandemia. Se enoja. Si ya era anti gobierno, esto la llena de ira y le reafirma todos sus enconos.

Algún primo le responde que es mentira. Un tío dice que sí, que es verdad porque a un amigo de su trabajo le contó un primo que vive en Los Chiles sobre esto. Una sobrina se pliega al enojo y su malestar y arrastra también a un hermano. Un nieto empieza a escribir algo, pero lo borra y no manda nada. El pequeño intercambio queda ahí cuando una hija cambia de tema rotundamente y pregunta cómo se van a dividir las comidas de navidad.

La ¿información? ya estaba sembrada en algunos y la posibilidad de que se replique por otros chats y otras redes era pura potencia viral. Si en la tía el mensaje caló, al punto de optar por compartirlo, otras muchas ramificaciones de difusión sin lugar a duda se darán de manera similar.

Esta escena, ficticia -cualquier similitud con la vida real es una gran mera coincidencia- se repite cada vez con mayor frecuencia. El fenómeno de la desinformación no solo está presente en los núcleos familiares, sino también en las redes sociales, en internet e incluso llega a permear a los medios de comunicación tradicionales.

Es por eso que desde la Facultad de Comunicación de la Universidad San Judas Tadeo se impulsó la actividad “Herramientas contra la desinformación”.

En el marco del proceso constante de capacitación que la institución academia ofrece para su comunidad y entendiendo que es un fenómeno crucial presente en el desandar profesional periodístico, se desarrolló el lunes 6 diciembre este espacio de nodal importancia para la formación de las y los periodistas. Para estar educados y en alerta frente al mundo comunicacional que los rodea y los interpela.

Con la participación de los cursos de Actualidad, Regímenes Políticos, Historia del Periodismo, Organización de los Medios y Periodismo Televisivo del Bachillerato en Periodismo, se dio inicio a la conversación.

Desinformación y democracia

La primera parte apuntó a evidenciar cómo el fenómeno de la desinformación está afectando particularmente a las democracias. La profesora de la Maestría en Comunicación Política de la San Judas, Mariela Castro, quien además trabaja en el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), tomó la palabra con determinación.

“Desde 2014, con la llegada de Donald Trump al mundo de la política empieza a perfilarse más claramente el peligro que tiene la desinformación en la coyuntura de los procesos electorales, pero también del ejercicio de gobierno”.

Según la académica, las redes sociales han venido a ponerle un megáfono gigante a una problemática como la desinformación que siempre ha existido; han magnificado los fenómenos y hace que le llegue a gente que antes tenían acceso a ella.

“La desinformación es nefasta para la democracia”, aseveró con firmeza Castro, “porque viaja siete veces más rápido que la información verdadera y no apela a la racionalidad, como la información verdadera, que obliga a revisar datos, a investigar y pensar, sino que intenta activar las emociones básicas”. Buscan activar el interruptor de aquellas emociones que nos enseñan a canalizar en casa cuando tenemos entre 0 y 5 años de edad: la alegría, la tristeza, el enojo, el asco, el miedo.

Que son las “fake news” y como identificar la desinformación

El segundo bloque de la actividad estuvo a cargo de David Bolaños, editor de Doble Check, periodista y co-fundador del proyecto desde 2018.

Bolaños comenzó delimitando un concepto. Explicó que las “fake news” son un fenómeno de desinformación. Es un género que tiene tres diferencias básicas en comparación con otro tipo de desinformación: 

1- Las noticias falsas son informaciones con poca o nula presencia de hechos comprobados.

Actualmente se ha creado un hibrido donde información veraz se utiliza como un disfraz para llegar a una afirmación que es falsa.

2- Las plataformas de noticias falsas imitan la apariencia de los medios tradicionales de noticias.

Hay sitios y perfiles en redes sociales que utilizan seudónimos de personas que no existen para aparentar que tiene un autor por detrás. Y se hace una mímica de elementos de estructura, como textos, fotos, emular cuestiones de diseño. Todo es camuflaje, fingen estar basadas en investigaciones periodísticas y seguir ciertos estándares profesionales.

3- Son producidas para engañar por razones políticas, económicas, financieras o solo para provocar y generar tráfico para un sitio o un perfil.

Una vez definida la noción de fake news, el editor de Doble Check brindó con generosidad una valiosa caja de herramientas para la masiva audiencia ávida de conocimiento.

Desde su experiencia y trayectoria en el complejo campo de “espantar la desinformación”, dio recomendaciones claves para identificar que es desinformación y también para evitar tropezar con ella.

Primero, y fundamental, dijo que «hay que cuidar las emociones”. La desinformación utiliza emociones fuertes para que las personas reacciones de manera rápida y que la compartan la sin pensarlo dos veces. Cuando algo da una emoción demasiado grande, hay que detenerse, incluso desconfiando de uno mismo.

En segundo lugar, “hay que prestarles atención a los detalles”. En cómo está escrito, en los errores gramaticales, excesos de mayúsculas, exageración de signos de exclamación y pregunta. Todo son indicios para dudar. También es importante investigar la fuente, quien escribe, a que se dedica la página o el perfil, quienes están detrás de ella.

“Un medio serio busca ser transparente respecto a que se dedica y quiénes son sus colaboradores y participantes. Los que buscan desinformar son opacos en esto.”

Como tercera medida, es clave revisar la evidencia de la información que se comparte y emparentado con esto, también resulta transcendental hacer búsquedas horizontales en internet, es decir buscar en diferentes plataformas. Y si es una página de un medio, buscar en otras plataformas no vinculadas con ese medio en específico. “Si se vio algo en Facebook, salir de allí para buscar más cosas que atañen al tema” ejemplificó y concluyó Bolaños.

Para finalizar este enriquecedor espacio, los estudiantes se manifestaron respecto del fenómeno, señalando que el mismo los reta a hacer un periodismo diferente, pero a su vez, teniendo inquietudes sobre el ejercicio de la profesión en este contexto complejo. Es por eso, que hablar del tema, conocer los hechos circundantes e incorporar recursos como los que fueron entregados a lo largo de la charla, son cuestiones que pueden transformarse en bisagras para sus presentes y sus futuros laborales.

Si desea capacitarse en lo referente a la desinformación, el TSE ofrece un curso de forma gratuita y el línea en el siguiente enlace: https://ifedvirtual.tse.go.cr/

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