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Día a día

“Actuar en teatro no es fácil, es un arma de doble filo”

La actriz Michelle Quirós desmiente la creencia de que una buena actuación teatral la puede hacer cualquier persona. Lamenta que los artistas sean subestimados y que el público se este alejando de los teatros.

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Por Alicia Mora Mora

El teatro ha estado presente en Costa Rica desde la colonización española. Fue una de las primeras formas de expresión cultural que ha tenido el país y una opción sana de entretenimiento. Sin embargo, conforme van pasando los años, los actores y actrices de teatro sienten que van perdiendo su público y que la costumbre de visitar los pequeños teatros del país va desapareciendo.

Así lo piensa Michelle Quirós Rodríguez, cartaginesa de 24 años de edad, estudiante de psicología y actriz de teatro desde hace 9 años.

Su pasión siempre ha sido el cine. Tanto ella como su familia han disfrutado de ver películas, de criticarlas y analizarlas. Por eso que tomó la decisión de iniciar en teatro y aventurarse en el ámbito de la cultura, donde descubrió lo difícil que es la actuación.

Una gran cantidad de personas piensa que el teatro es solamente ponerse un vestuario, aprenderse un diálogo, subir al escenario y decirlo en voz alta; pero la parte que se desconoce es la dura preparación de los actores. Quirós afirma que esta pasión viene acompañada de un desgaste físico y emocional.

¿Cómo comenzó su amor por el teatro?

Todo empezó gracias a mi profesora de español del colegio, ella se dio cuenta del amor por la literatura clásica que siempre he tenido y seguramente pensó que me iba a interesar el teatro, así que un día llegó y me dijo que el grupo de teatro estaba necesitando personas y como ella era la directora del grupo me dejó entrar sin necesidad de audicionar. Fui parte del grupo hasta que salí del colegio. Participé en una obra de leyendas costarricenses y recibí muchos aplausos por parte de mis compañeros y familiares, me sentí tan feliz y llena de vida que decidí seguir ese camino.

 ¿Entró a un grupo especializado de teatro recién graduada del colegio?

No exactamente. Cuando cumplí 18 años entré a trabajar a una clínica y un día cuando salí del trabajo me encontré un viejo amigo y me comentó que su novia trabajaba en la producción de las obras de teatro de un grupo. Le dije ‘qué chiva y qué dichosa’ me quedé con esa ‘espinita’ de querer intentar algo así, y entré al Centro de la Cultura Cartaginesa, donde me capacité.

¿Cómo fue el proceso de capacitación? ¿Fue lo que esperaba?

Definitivamente no fue lo que esperaba, más bien fue un proceso bastante duro. Mi primer profesor fue muy bueno, yo llegué a tener una amistad con él, me ayudaba en mi actuación y también hacíamos actividades divertidas para practicar. Pero él tuvo que irse y tuve una nueva profesora, ella lo hizo todo mil veces más duro, nos enseñó la parte fea de la actuación, nos criticaba cada aspecto y siempre nos encontraba algo malo. Terminé muchas veces con ataques de ansiedad y hubo un tiempo oscuro de mi vida en el que no me cuidaba, no comía bien y estuve depresiva.

¿Cree usted que el teatro recibe el crédito y apoyo que merece por parte del país?

No tanto como uno espera. Por ejemplo, te puedo pedir que me digas al menos cinco jugadores de la selección nacional de fútbol y estoy segura que me puedes decir hasta más de cinco, pero si te preguntó a cuántos actores de teatro conoces, posiblemente no sean muchos. Esto porque Costa Rica siempre se le ha dado mucha importancia al deporte, pero casi nadie reconoce la cultura, prefieren ir al cine a ver una película de Hollywood, que ir a un teatro y apoyar el talento nacional. Y es una lástima porque en Costa Rica hay demasiados artistas súper talentosos y asombrosos.

¿Se puede depender económicamente del teatro?

Lastimosamente no. El teatro es algo que es mejor solo tenerlo como un pasatiempo, ya que uno no está asalariado ni asegurado por una compañía de teatro, sino que uno trata de vender entradas para las funciones y lo que vendió fue lo que se ganó. En los últimos años hemos notado como cada vez son menos las personas que llegaban al teatro, se fue perdiendo esa costumbre y eso claramente nos afecta. A veces pasaba que no vendía ninguna entrada y mi ganancia monetaria era nula, solo ganaba experiencia.

¿El teatro es algo con lo que uno nace o se aprende?

Después de todo lo que yo he vivido desde que empecé con teatro, me he dado cuenta que esto no es algo que cualquier persona pueda hacer, hay que tener demasiada dedicación y aprender a separar su vida personal, sus creencias, sus emociones y pensamientos de la vida del personaje que uno está interpretando. Y lo más importante, hay que tener la inteligencia emocional para no perderse a sí mismo. Yo muchas veces fallé en eso. A veces pasaba que tenía que prepararme para una obra durante todos los días de la semana, luego llegaba el día de la presentación y salía a escena, terminaba y solo tenía 10 minutos para descansar cuando ya tenía que salir otra vez. Fueron días sumamente cansados en donde ya no sabía quién era yo.

¿La actuación ha interferido en su vida personal?

Wooow, sí. Y también ha pasado al revés. Por eso es que digo que el teatro está subestimado, porque el público no tiene idea de todo lo que nosotros como actores tenemos que pasar para poder llevarles entretenimiento. A veces mi trabajo me impedía ir a los ensayos y luego sufría por lo perdida que estaba en comparación a mis compañeros, o me atrasaba en mis estudios por salir en una obra, de todo me pasaba.

¿Cómo separa Michelle Quirós del personaje que interpreta?

Aún estoy averiguándolo, siempre es algo diferente porque a uno le puede tocar cualquier tipo de personaje. Yo he salido desde abuelita metiche hasta de adolescente trastornado y los procesos para entrar en personaje siempre son distintos. Recuerdo una compañera mía que tenía una escena en la que tenía que llorar, y ella me contó que para sacar las lágrimas se ponía a pensar en su tía que había fallecido, eso le servía porque siempre terminaba llorando, pero no es sano hacerlo, después de un tiempo de siempre usar esa técnica se puede llegar a perder el valor sentimental de ese recuerdo o puede destruirte emocionalmente. Yo lo que hago es pensar en algo triste, pero que no sea un recuerdo personal, sino tal vez una canción, película o libro que me haga llorar. Una vez me pasó que no logré enfocarme y cuando salí a escena me puse a gritar cuando no tenía que hacerlo, porque en ese momento estaba pasando por una situación dura en mi vida, y dejé que Michelle subiera al escenario, en lugar mi personaje. 

¿Se arrepiente de haber entrado al grupo de teatro?

Para nada. A pesar de todo el estrés que me causó, no puedo olvidar todos los asombrosos momentos que viví, la alegría que inundaba mi corazón cada vez que me subía a un escenario, los nervios antes de cada presentación, el alivio de escuchar los aplausos al final, el montón de cosas que aprendí y a las personas que conocí. El teatro, a pesar de ser un arma de doble filo, me encanta y siempre será una parte de mí.

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