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Día a día

Covid-19 hincó a la cultura, pero no la derrotó

Artistas buscan formas de mantener viva las tradiciones culturales. Los involucrados en el sector manifiestan que la Ministra de Cultura ha brillado por su ausencia y la falta de compromiso.

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Por Alicia Mora Mora

“Todo el país dice -la parte más afectada por la pandemia fue el turismo- pero no es así, fue el sector cultura porque nosotros no estamos ni siquiera en el mapa”.

Esas son las palabras de Dayana Garita, quien ha dedicado la mayor parte de su vida a presentarse ante el público con shows de comedia y obras teatrales.

El caso de Garita es uno de muchos. Ella y otros artistas se han visto obligados a poner su creatividad a prueba y pensar -out of the box- para no permitir que el Covid-19 acabe con las actividades culturales que le da trabajo a muchos artistas y entretenimiento al público costarricense.

La pandemia provocada por el virus SARS-CoV-2 afectó a sectores como el turismo y la educación, pero el sector cultural también ha tenido problemas por la necesidad de interactuar con el público en vivo y de mantener el contacto físico entre los artistas.

Sin embargo, ahora la forma de hacer cultura se tuvo que reinventar y adaptar a esta “nueva normalidad”.

Y entonces, ¿qué ha hecho la cultura para sobrevivir a una pandemia donde no es permitido estar a menos de 2 metros de distancia?

Para nadie es un secreto que la virtualidad ha sido la salvación durante el año 2020, pero en ámbitos de cultura no es tan fácil como implementar el famoso “work from home”.

Al ver la falta de apoyo por parte del Ministerio de Cultura con respecto a la posibilidad de trabajar y ensayar de manera presencial, los artistas tuvieron que tomar medidas que pensaron que nunca iban a tener que recurrir, tales como la cancelación de presentaciones y presentarse únicamente con espectáculos pre-grabados.

Pero no fue lo mismo; la cultura es algo que se disfruta en vivo y en directo, así que mientras ellos se pasaban a la virtualidad, automáticamente se veía la pérdida de clientes, por lo que no aguantaron más y los artistas comenzaron a exigir la renuncia de la ministra Sylvie Durán por el detrimento del desarrollo de la cultura.

¿Hay apoyo?

“Un país sin arte y sin cultura, es un país sin identidad”, ese fue el titular de una carta redactada en el 2020 entre 100 personas involucradas en el sector cultural, hacia el presidente don Carlos Alvarado, manifestándole lo insatisfechos que están con el desempeño de la ministra Sylvie Durán.

Dicha carta contenía 28 razones que justifican la solicitud del cambio del jerarca al frente del Ministerio de Cultura y Juventud, y fue firmada por 3,351 personas. Sin embargo, el presidente negó la solicitud y les recordó que él no está obligado en dar explicaciones de sus decisiones.

¿Y cuál fue la reacción de la ministra ante esta carta?

Fue también mediante una carta abierta, donde comentó que el Ministerio está consciente del impacto que el Covid-19 ha generado en la cultura y que se está diseñando la reprogramación institucional para minimizar la pérdida de oportunidades dentro del sector.

Edificio del Ministerio de Cultura y Juventud y la Ministra de Cultura y Juventud, Sylvie Durán (Crédito: Semanario Universidad)

¿Cuáles acciones se tomaron en medio de la pandemia para mantener viva la cultura?, se le consultó a la ministra Durán Salvatierra y a través de la oficina de prensa del Ministerio respondió:

Con la apertura de línea de crédito por ₡500.000.000 para sectores creativos y culturales para financiar capital de trabajo y mantener las operaciones mínimas necesarias durante el período de mayor impacto. Incluye acceso a fondo y recursos de avales, refinanciamiento a mipymes culturales, educación Financiera y acceso a los recursos del Programa Transformando Comunidades”.

Pablo Rojas Vargas, director y creador del Centro Cultural de San José (CSJ), ha estado involucrado al 100% en el mundo cultural y artístico desde hace 4 años. Afirma que el apoyo del gobierno a la cultura es nulo, a pesar de que Costa Rica es un país con una cultura muy fuerte.

“Es necesario un cambio en el Ministerio, esta es una administración que a mi criterio ha hecho mucho daño a la cultura (…) En Costa Rica no hay una política cultural que tenga una presencia activa en la sociedad, y el puesto de Ministro de Cultura es algo grande, tiene que ser una persona que conozca y que se mueva”, aseguró.

Del escenario a las pantallas

¿Qué hacen las cortinas del telón cerradas? ¿De qué sirve la pista de baile vacía y la música apagada? ¿Por qué los micrófonos están guardados y no conectados en el escenario listos para esparcir la comedia? ¿Qué se hace con tanto talento encerrado en la casa? 

Sin duda alguna, la virtualidad ha sido la salvación de muchas empresas, incluso hasta se les facilita mucho la jornada laboral: estar en la comodidad de la casa, sin zapatos y sin mascarilla, solo con la computadora y escuchando música mientras completas todos los reportes diarios.

Pero, ¿cómo se enseña una coreografía y técnicas de baile por medio de una video llamada? Sin duda alguna, no es nada fácil y así lo expresó el instructor de la academia DAS (Dance Art Style) Marlon Garita:

“Muchas de mis chicas tuvieron que abandonar el taller porque no contaban con internet en la casa y perdí más de la mitad de mis alumnos porque no les gustó la modalidad virtual, no ponían atención o no entendían bien los pasos”.

Esta nueva normalidad ha sido fácil para unos, pero también ha sido la pérdida de clientes para otros. El caso de Garita es un uno de tantos.

Él entrena a niñas pequeñas en ballet y a muchachas adolescentes en salsa para competencias internacionales. En otras ocasiones ya han ganado varios premios; pero desde que llegó el Covid-19 no han podido participar porque la preparación que se hace en el salón es muy diferente a la que se hace en casa sin supervisión.

Tuvo que cerrar la academia por completo durante 6 meses, a inicios de la pandemia y durante ese tiempo, sus alumnas le escribían diciéndole que extrañaban bailar y que estaban deprimidas por eso.

Luego de eso, abrió la academia de manera virtual, hasta promocionó clases gratis con el fin de ayudar a que las personas no estén en casa sin actividad física, pero no le salió como esperaba, ya que las personas se conectaban una vez y no volvían después por diferentes razones: “no me gusta, se entrecorta la llamada, no tengo internet, se fue la luz, no entiendo cómo hacer eso, no se escucha”, entre otras.

Eso no lo detuvo. Hoy en día, regresó a las clases presenciales, con menos alumnas que antes, pero sigue en competencia.

Pero la incertidumbre, el temor, el desempleo y la depresión no solo llegó a las pistas de baile, sino también a la tarima del teatro y al escenario de stand up comedy.

“De la noche a la mañana nos dijeron Gente, ¡se cancela todo! Se cancelan ensayos y se cancelan funciones y yo no lo podía creer”, recordó Dayana Garita cuando aquel marzo del 2020 que le arrebató su trabajo, su estudio y su pasión. Ella se dedica 100% a la actuación y a la comedia, mientras va a la Universidad de Costa Rica para capacitarse más en la materia de las artes.

Para ella y para muchos de sus compañeros fue (y sigue siendo) una situación a la que cuesta acostumbrarse, por el tipo de trabajo que se realiza.

Tanto en la actuación como en el stand up comedy se necesita del público en vivo, interactuar con ellos, verlos reírse y sentir la conexión que solo se puede crear en un show en vivo. Y ahora, pasarse a la virtualidad, se sintió como una pesadilla. “Fue muy duro, difícil y raro”, expresó.

Sin embargo, solo tenían dos opciones: aceptar la virtualidad o abandonar la vida escénica. Al final, ella y algunos de sus compañeros se tuvieron que acostumbrar a algo que pensaron que nunca iban a tener que hacer… un show de comedia virtual.

El proceso no fue muy agradable debido a todos los problemas que conlleva un espectáculo virtual (malas conexiones de internet, principalmente) pero Garita no dejará de traernos cultura en sus dos especialidades.

“El teatro no va a morir. Yo sé que a la gente le gusta y disfruta de ir a ver una obra, no todo es Netflix en esta vida, no todo es futbol, hoy en día, se vuelve más necesario ir al teatro para despejarse un poco. Y tanto nosotros como nuestros profesores nos hemos partido la cabeza para continuar lo que estamos haciendo”, afirma.

Un antes y un después

No hubo otra opción más que adaptarse, pero ¿cuáles fueron los cambios más importantes que se vieron a raíz de la pandemia en los trabajos culturales? La fotógrafa Eyleen García brinda su experiencia:

“El mayor cambio fue a nivel económico. Por ahí de septiembre empecé a tener trabajo, poquito, pero tenía. Sin embargo, los precios bajaron. Por mis servicios fotográficos yo cobraba mucho más antes de la pandemia, porque eran bodas de 6 u 8 horas con más de 100 invitados, ahora son bodas de 3 horas con 30 personas, entonces entre más pequeño, menor la ganancia”.

Y ¿cómo es el trabajo hoy, después de la reactivación económica?

“Es súper incómodo trabajar con la mascarilla, uno pasa caminando y sudando, empaña los lentes y el visor de la cámara. No veo nada y mi trabajo se ve afectado. También me pasa que la gente se quita la mascarilla para hacerle el retrato y quiere venir a ver la foto en mi cámara y hablarme sin mascarilla, así que cada vez que salgo a trabajar siento que estoy en riesgo. Otro cambio ha sido que, por la misma pandemia, la gente tiene poco presupuesto y pide descuento, incluso después de la disminución del precio que ya se le hace al inicio por ser eventos cortos”, señala García, incómoda con solo recordar eso, pero agradecida por continuar con el trabajo que le gusta y la ha mantenido desde hace 5 años.

Marlon Garita, coreógrafo, comenta que la situación ha sido complicada pero no hay que bajar los brazos.

“Yo logré mi objetivo, abrir mi propia academia de baile. No voy a dejar que un virus me bote al suelo ese sueño hecho realidad. Tuve que hacer sacrificios, conseguir un nuevo local, disminuir la cantidad de alumnas, esperar la aprobación del Ministerio de Salud para poder abrir y cambiar mis horarios. Pero aquí estoy, hay que seguir luchando y hoy ya estamos de vuelta, bailando con mascarillas e inscritos en las competencias”, señaló.

Dayana Garita agrega que “ahora tenemos que hacer las obras y los shows para menos personas, me mantengo distanciada de mis compañeros, pero haré lo que tenga que hacer porque Costa Rica necesita de la cultura”.

Así es como ellos y muchos otros artistas están conscientes de todas las recomendaciones y protocolos del Ministerio de Salud, pero también están determinados a no dejar que las actividades culturales caigan de rodillas ante el Covid-19.

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