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Día a día

Fundación Rahab: Un lugar para volver a empezar luego de ser víctima del comercio sexual y la trata de personas

La pandemia lo ha dificultado todo, pero eso no es impedimento para continuar la tarea en Fundación Rahab, una ONG que busca implementar una atención integral especializada a las víctimas de trata de personas y explotación sexual.

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Por David Marín para Digitus CR

El comercio ilegal de personas con fines sexuales es una problemática mundial de la cual Costa Rica no está exenta. 

Según el Informe de Trata de Personas del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Costa Rica no cumple plenamente con las normas mínimas para la eliminación de la trata. 

Al ver el complicado panorama que existe en el país, la pregunta que surge es la siguiente: ¿Es posible volver a tener una vida normal después de vivir una experiencia tan traumática como la trata de personas o el comercio sexual?

No es un proceso fácil, pero esa es la labor de la Fundación Rahab, una Organización no gubernamental (ONG) que se dedica a rescatar víctimas de la trata de personas y ayudarles a reintegrarse en la sociedad. 

Desde inicios de la pandemia, dicha labor ha encontrado más dificultades o limitaciones. Mariliana Morales, fundadora y directora de la fundación, comentó los principales cambios que han tenido que realizar para continuar con la ardua tarea de facilitar cambios significativos en la calidad de vida de las víctimas.

Entre las personas que se atienden en la ONG, se encuentran mujeres adultas que están en comercio sexual y víctimas de trata de personas. Además, los menores de edad familiares de dicha población, son acompañados ya que tienen alto riesgo de caer en situaciones de violencia.

“Ninguna de las personas que son parte del programa estaban familiarizadas con la virtualidad. La parte difícil es que no todos tenían como conectarse. Había algunos que no contaban con teléfono o era prepago y no podían hacer recargas de saldo para poder utilizarlo en las reuniones virtuales de la Fundación Rahab” detalló Mariliana Morales, directora de la institución. 

En Costa Rica, según investigaciones del Informe Hacia la Sociedad de la Información y el Conocimiento 2020, hay una brecha en la población de 218 mil hogares desconectados del internet. Esta situación ha afectado el trabajo de la ONG, pero tal y como lo explicó Mariliana Morales, estos obstáculos los motivaron a innovar. 

“Tuvimos que hacer proyectos especiales para poder recaudar fondos, ya que para nosotros era muy importante continuar con el trabajo que estábamos haciendo. Con el dinero pudimos hacer recargas a los celulares de los participantes y así poder continuar con todas las tareas”.

Entre las principales funciones está el servicio de alfabetización mediante el sistema de aula abierta, el acompañamiento individual, tanto psicológico como espiritual a personas menores en condición de victimización. También la atención a otras problemáticas relacionadas con la explotación sexual comercial y actividades de prevención y promoción de sus derechos humanos.

“Hemos tenido que reinventarnos de muchas maneras. Ha sido un aprendizaje sobre la marcha. Tuvimos que aprender a usar la tecnología de la mejor manera”.

Sostener y equipar a la familias en el proceso de metamorfosis

Fuente: Fundación Rahab

La mayoría de la población que es parte actualmente del programa , ya está fuera del comercio sexual, por lo tanto en este tiempo de pandemia han recibido ayuda económica de parte de la fundación.

“Hemos recibido apoyo de empresas que nos han donado comida para poder sustentar a las familias, mientras que se les damos un acompañamiento psicológico y espiritual”.

Sin embargo, Fundación Rahab ha visto una reducción económica por parte de las instituciones como la Junta de Protección Social, debido a la crisis que ha generado la pandemia. 

“Teníamos la disyuntiva de qué hacer. Por ejemplo, con la señora que cocinaba en la fundación, ya que no teníamos población. Así que le enseñamos a coser con la ayuda de una profesora del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA). A partir de ahí empezamos a hacer bolsas y mascarillas con propósito. Tres pintores de mucha fama nos donaron el uso de sus pinturas para colocarlas en estos productos. Así hemos podido continuar con nuestra tarea donde se han sumado participantes del programa”.

Fuente: Fundación Rahab

Al mes de marzo del 2020, el 74% de las víctimas eran mujeres solteras con un promedio de 2 hijos y antecedentes penales que dificultan la posibilidad de obtener un trabajo. 

Estas iniciativas permiten la recaudación de fondos para continuar con la asistencia a las familias afectadas, y también brinda herramientas como la costura para que las mujeres que están en el programa puedan aprender oficios que les permitan salir adelante. 

Por otro lado, también inició el proyecto de Café Esperanza, que busca ofrecer servicios de alimentación a las oficinas que están cerca del local de la Fundación, esto con el fin de recaudar fondos y darle trabajo a personas del proyecto. 

Más de 2800 familias transformadas

En 1997, Mariliana Morales inició esta fundación con mucha incertidumbre y pocos recursos. Después de tener una crisis existencial fundó la organización sin fines de lucro, con el fin de apoyar a una población olvidada y marginada por la sociedad costarricense. 

“Hace unos días estaba desocupando un mueble en mi casa. En ese proceso de sacar todo, encontré unas cartas de hace años de las primeras mujeres que yo apoyé gracias a la fundación. No pude evitar llorar cuando las leía. Sin duda alguna lo que se hace aquí vale la pena y siempre debemos innovar para poder seguir cumpliendo con nuestra tarea” relató Mariliana a  Digitus CR.

En estos años, su trabajo ha sido reconocido tanto a nivel nacional como internacional. Incluso llegando a recibir el premio “Heroína contra la trata”, otorgado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos de América, de manos de la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton.

Fuente: Fundación Rahab

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