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Día a día

Escuela José Martí en San Isidro: inclusión REPROBADA

Evaluación del CONAPDIS evidencia la falta de accesibilidad en la Escuela José Martí 

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Por: Jonathan Barquero Solano


Rampas reprobadas en escuela de San Isidro de Heredia

La infraestructura de la Escuela José Martí en San Isidro de Heredia no cumple con la Ley 7600, por lo que los estudiantes y profesores ponen en riesgo sus vidas todos los días, incluso, la docente Rocío López asegura que hasta las mismas maestras han terminado más de una vez en el suelo. 

Esta grave situación de inaccesibilidad imposibilita el libre tránsito de las personas con discapacidad que visitan este recinto educativo. 

Evaluamos las condiciones de las rampas con las que cuenta la escuela junto a Gustavo Aguilar, arquitecto del Consejo Nacional de la Persona con Discapacidad (CONAPDIS). 

Los resultados no son para nada alentadores.

Las medidas, la humedad, la irregularidad de la superficie y los pasamanos mal colocados, en el caso de las rampas que si cuentan con uno, son los principales factores que evidencian la pésima situación en la que se encuentran los accesos de la institución educativa, según el análisis realizado por el arquitecto. 

Recorra los pasillos de la escuela en la siguiente imagen interactiva que muestra el mal estado de las rampas:


Profesora: “Se nos limita por ser un edificio de tanta antigüedad”

La Escuela José Martí es una de las instituciones educativas principales de San Isidro de Heredia. En este cantón un 10% de la población posee algún tipo de discapacidad, lo que representaba un total de 5.074 personas en el año 2011, según el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC). 

De esas 5.074 personas, 275 se encontraban en edad escolar (de 0 a 17 años), por lo que es importante hacer un análisis de las condiciones de las instituciones educativas del cantón con respeto a la accesibilidad dentro de las escuelas. 

Este medio recorrió las instalaciones de esta institución educativa junto a la docente administrativa Rocío López.

“La escuela está compuesta por dos áreas: una construida en 1928 que fue declarada patrimonio y es una zona peligrosa. La otra que es más nueva y se le han hecho mejoras, es más segura pero no al 100%”, detalla López, quien tiene más de 15 años de trabajar en la institución.  

Entre las mejoras que resalta Rocío se pueden encontrar las rampas, pero Gustavo Aguilar, arquitecto del CONAPDIS, dijo que algunas de estas “mejoras”, ni siquiera pueden considerarse como rampas, ya que no cumplen las medidas reglamentarias y ponen en riesgo a las personas. 

Una de las rampas analizadas está tan inclinada “que pone en riesgo a personas en silla de ruedas y provoca que la silla se les vuelque”, aseguró Aguilar.

La parte de la escuela que fue declarada Patrimonio Arquitectónico el 29 de marzo de 2007, está compuesta por gradas, pisos de mosaico y gradas que, según la docente, representan un peligro no solo para los estudiantes, sino para el mismo personal docente que “más de una vez han ido a parar al suelo, por lo complicado que es transitar en sus pasillos”.

Según la “Guía práctica para la verificación de accesibilidad al espacio físico”, publicada por el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos de Costa Rica (CFIA), el diseño de un edificio que brinde servicios al público debe ser universal.

Sin embargo, esto no se está cumpliendo en dicha institución educativa, primero porque se trata de un edificio construido en el siglo XX, segundo porque como lo vimos en el análisis de las rampas hecha por CONAPDIS, las rampas están mal construidas.


Escuelas declaradas patrimonio han sido modificadas para cumplir con la Ley 7600

Los docentes, como Rocío López, aseguran que la declaración de patrimonio del inmueble dificulta cualquier adaptación que se quiera realizar. 

Por otro lado, la arquitecta de la Unidad de Patrimonio Histórico, Verónica Solorzano, dice que las autoridades de la escuela y el Ministerio de Educación Pública (MEP) son los únicos responsables de que la institución no sea accesible.

“Si algo es importante en cualquier tipo de edificación es el uso y la accesibilidad universal (…) Es cierto que unas escaleras patrimoniales, por poner un ejemplo, no se van a demoler para hacer una rampa, pero alternativas hay miles”, afirmó la arquitecta. 

Solórzano se refiere a la Escuela Cleto González Víquez De Heredia (1936), donde se logró construir rampas en la entrada de la edificación y a la Escuela Buenaventura Corrales (1896), conocida como “La Escuela Metálica”, dónde se instaló un ascensor.

(Mejoras en la Escuela Cleto González Víquez, fotografía suministrada por Patrimonio)
(Mejoras en la Escuela Cleto González Víquez, fotografía suministrada por Patrimonio)

Según la arquitecta, si un edificio patrimonial no realiza las mejoras que permitan el tránsito a todas las personas se debe a la negligencia de los administradores de la institución, en este caso el Ministerio de Educación Pública (MEP) y la Junta Educativa de la escuela. 


Acción y paciencia para solucionar

Si una escuela quiere hacer algún arreglo en su edificio, tiene que armarse de paciencia. 
Según Jorge Sanabria, arquitecto de la  Dirección de Infraestructura y Equipamiento Educativo (DIE), el tiempo para realizar una mejora en infraestructura es muy variable y depende de muchos procesos que están sujetos a aprobación por parte de los diferentes departamentos de la Dirección de Infraestructura Educativa. 

La DIE, es una oficina del MEP y su fin es brindar una respuesta a la infraestructura educativa basada en la necesidad social de la misma. 

Esta oficina es indispensable en una coordinación para realizar cambios en la Escuela José Martí, no solo en lo que respecta a las rampas, sino a todas las mejoras necesarias para garantizar el cumplimiento de la LEY 7600 en dicho recinto educativo. 

Tanto la Escuela José Martí , como cualquier otro centro educativo, deben seguir estos pasos para solicitar arreglos en su infraestructura, según explicó el arquitecto de la DIE: 

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