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Día a día

Las aulas regulares aún tienen una gran deuda con la niñez autista

En una reunión de padres de familia de un grupo de cuarto grado, en la escuela La Sabana en San Ramón, una madre realizó un comentario que desvió la conversación a temas más complejos que las normativas del curso lectivo.

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  • Hay siete mil estudiantes diagnosticados con TEA, pero sólo mil cuentan con personal de apoyo pedagógico.
  • Docentes no tienen herramientas para atender esta condición.

Por: Kristel Calvo

En una reunión de padres de familia de un grupo de cuarto grado, en la escuela La Sabana en San Ramón, una madre realizó un comentario que desvió la conversación a temas más complejos que las normativas del curso lectivo.

Hace un par de semanas, su hijo Agustín, llegó llorando a su casa. Cuando el niño se calmó, le contó que la maestra le indicó que iban a trabajar en grupos y que tenían que escribir las partes del cuerpo humano en carteles.

Cuando Agustín se disponía hacerlo, sus compañeras le dijeron que mejor lo hacían solas porque su letra era muy fea.

A simple vista, es un comentario bastante común entre niños de 10 años, sin embargo, para Agustín escribir siempre ha representado un reto debido a su condición de autismo.

Las personas que se encuentran dentro del espectro tienden a tener deficiencias en actividades motrices, ya sea en la motora gruesa, que se ve, por ejemplo, en la forma de correr o subir gradas o, como en el caso de Agustín, en la motora fina, donde la escritura o colorear se complica.

Pese a que sus compañeros y maestra están al tanto de la situación de Agustín, la madurez, la información y el conocimiento de sus diferencias sigue siendo limitado.

El pasado 2 de abril se cumplieron 15 años de que la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución que declara esta fecha como el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo. No obstante, en los centros educativos de nuestro país sigue siendo una tarea pendiente.

Para el 2021, según el departamento de estadísticas del Ministerio de Educación Pública, (MEP), hay un poco más de 7.000 estudiantes diagnosticados con Trastorno del Espectro Autista (TEA), pero sólo 1.000 cuentan con personal de apoyo en sus centros.

Al poco personal especializado en las instituciones, se le suma la falta de herramientas en las escuelas y colegios para adaptar el entorno escolar a esta población.

Como lo menciona Shantal Herrera, profesora de apoyo, “la educación se encuentra desafiada por esta condición, se necesitan muchos cambios en un sistema educativo que es muy cuadrado y que no se están dando para que estos chicos sean realmente incluidos”.

Para Karla Castillo, coordinadora del Centro Nacional de Recursos para la Educación Inclusiva (CENAREC), el problema es la introducción tardía de los estudiantes con TEA al sistema y el desconocimiento de los profesores sobre el tema.

Si bien la idea del traslado de este tipo de población a aulas regulares ha sido una lucha por varias décadas tanto a nivel internacional como nacional, la realidad es que el sistema educativo sigue teniendo grandes falencias para ofrecer una formación de calidad e inclusiva a estas personas.

Un estudio realizado en el 2014 en Inglaterra por la organización Ambitious About Austim, mostró que más del 60% de los docentes indicó que no tenía los conocimientos necesarios para apoyar a estudiantes del espectro en sus clases.

El tiempo, la poca flexibilidad de los cursos, la falta de capacitación y la cantidad de jóvenes por aula, son algunos de los retos que tienen para incluir a esta población dentro de la rutina escolar.

“No hay capacitaciones o guías sobre el tema, es muy difícil saber cómo manejar o dar una clase para los chicos con esta condición, sin tener por lo menos una base de lo que se debe hacer y sin dejar de lado a los otros 30 chicos del aula”, señaló, Aliana Rodríguez, profesora de inglés.  

Algunos entes relacionados al MEP, como el CENAREC, brindan cursos y capacitaciones libres para docentes acerca de diferentes discapacidades y trastornos. Sin embargo, los itinerarios tienen requisitos específicos lo que impide que cualquier profesor pueda acceder a ellos.

Otro problema que se presenta para los profesores es la demanda de tiempo que requiere cada estudiante en las materias más prácticas.

Usualmente, las personas dentro del TEA logran retener más información si se utilizan herramientas como pictogramas, agendas visuales, equipos audiovisuales, que enriquezcan la explicación, no obstante, la mayoría de los centros no toman en cuenta estos puntos en los presupuestos de materiales.

Según lo explicó Marisol Camacho, profesora del área técnica de artesanía textil, las clases prácticas son complejas, porque por más que se realice una explicación general, siempre hay que dar apoyo individual a todos los estudiantes.

“El reto para mí no es tener que repetir instrucciones varias veces o cambiar actividades para que los estudiantes con TEA logren realizar el trabajo, el desafío es que los demás chicos no se sientan dejados de lado porque no les dedico tanto tiempo como a su compañero”, manifestó.

Para prevenir que lo anterior detone en una problemática más grave, como el acoso escolar, ambientes violentos o exclusión del estudiante, es vital que se realice un proceso de sensibilidad dentro de las aulas antes de que se dé el traslado de la persona con esta condición al grupo.

En conjunto, para que se cumpla el objetivo de brindar educación de calidad, es necesario dotar a los profesores de herramientas pedagógicas más amigables con el TEA como lo son el apoyo conductual positivo y la resolución positiva.

Estas estrategias buscan un plan de atención individualizado, además sugieren técnicas para comprender el trasfondo de comportamientos o reacciones problemáticas que adoptan las personas en determinados contextos.

Pero, es importante ir más allá, Para la psicóloga especialista en discapacidad, Karen Rodríguez, es fundamental que los profesores sean un modelo de “interacción y trato con la población diversa estudiantil” para lograr la inclusión.

«Si los pequeños ven que los adultos y, en este caso, una figura de autoridad como lo son los profesores tratan a las personas de cierta forma, ellos seguirán el ejemplo”, comentó.

Rodríguez también recalcó que es importante evaluar la salud mental del personal docente. “Atender a este tipo de población puede llegar ser muy demandante, si los profesores se ven ´quemados´ por la carga laboral, esto repercutirá directamente en el trato, el respeto y la calidad de la educación”, añadió.

La iniciativa del MEP de tener un sistema educativo más inclusivo seguirá siendo difícil, si no hay una ruta clara para apoyar a docentes y estudiantes en los retos diarios que presenta TEA .

Sin capacitaciones, políticas claras, apoyos educativos y ajustes razonables particulares para el estudiantado con TEA, el traslado a las aulas regulares más que ayudar vendría a entorpecer el objetivo de contribuir a alcanzar su máximo potencial.

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