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Día a día

El valor de los arrecifes va más allá de su «cara bonita»

Cuando se habla de arrecifes, posiblemente lleguen a la mente escenas de documentales o prospectos turísticos, con cálidas aguas cristalinas, tortugas y muchos peces de colores. Sin embargo, los arrecifes coralinos son mucho más que una “cara bonita”.

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  • Los arrecifes coralinos sostienen el 25% de la vida marina.
  • Pequeñas acciones como reducir plásticos de un solo uso, pueden ayudar a protegerlos.

Por Lilly Pichardo

Cuando se habla de arrecifes, posiblemente lleguen a la mente escenas de documentales o prospectos turísticos, con cálidas aguas cristalinas, tortugas y muchos peces de colores.  

Sin embargo, los arrecifes coralinos son mucho más que una “cara bonita”.

La Iniciativa Internacional sobre los Arrecifes de Coral (International Coral Reef Initiative, ICRI), estima que más de 500 millones de personas, en más de 100 países, se benefician de los arrecifes de alguna manera: recursos alimentarios, pesca, protección de la costa y turismo.  

El Dr. Jorge Cortés, biólogo marino e investigador del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (CIMAR), ha dedicado más de 40 años al estudio de los impactos humanos y naturales en arrecifes coralinos y otros sistemas marinos tropicales, destacó que los arrecifes son esenciales para la salud de los océanos, pues son sitios construidos por corales principalmente, donde viven la mayor parte de los organismos marinos.  

“Los océanos cubren el 71% de la superficie de la Tierra, pero cuando uno lo ve por volúmen es casi el 99% de donde puede haber vida es el océano, porque el océano es tridimensional”, explicó Cortés.

Los ecosistemas coralinos sostienen el 25% de esa vida marina, en alguna de sus etapas de vida. 

Muchos peces nacen en los arrecifes, y en algún momento servirán de alimento a otras especies (incluyendo al ser humano).   

Las esponjas marinas, por ejemplo, son un hábitat para crustáceos, gusanos marinos y peces jóvenes, y a su vez, absorben los nutrientes que filtran del agua, y producen desecho que servirá de comida a otras especies.

Otro ejemplo son los llamados “peces limpiadores”, que contribuyen con la salud de otros peces al liberarlos de sus parásitos.  

Así sucesivamente, y de una forma muy delicada, todo en el arrecife se conecta, incluyendo a los seres humanos que los pescarán, o que los irán a visitar, o que simplemente los verán en un programa de televisión. 

Dañar arrecifes es sumamente costoso

Millones de personas en todo el mundo, visitan arrecifes de coral para disfrutar de actividades como snorkel o buceo, y esto genera un encadenamiento económico en toda la comunidad: transporte, alojamiento, restaurantes, operaciones turísticas, entre otros.

Según la ICRI, el turismo de arrecifes aporta $36 billones a la industria global del turismo.

En Costa Rica, el Instituto Costarricense de Turismo destacó en su sitio web que, entre el 2017 y 2019, que un 17% de los turistas que ingresaron al país realizaron snorkel, un 3% bucearon y un 6% realizó observación de delfines y ballenas. 

También juegan un rol vital en la investigación biomédica.  Los científicos han desarrollado tratamientos para enfermedades cardiovasculares, úlceras y cáncer de piel, a partir de sustancias químicas en plantas y animales que habitan los arrecifes.

Por otra parte, debido a su estructura dura e irregular, los arrecifes de coral pueden reducir la energía de las olas hasta en un 97%, por lo cual ayudan a proteger las comunidades costeras de grandes oleajes. 

Restauración de Corales

La mayoría de los corales tiene una tolerancia muy limitada a los cambios de temperatura. 

El cambio climático, que incluye entre otros, el calentamiento y la acidificación de los océanos, la presión pesquera y la contaminación de las aguas en las desembocaduras de los ríos, son sus principales amenazas.

La restauración coralina es una técnica novedosa, que consiste en el cultivo y siembra de corales.  Para que esto sea viable, se debe realizar un estudio previo para entender las causas de la destrucción del arrecife, y determinar si el área es candidata para la recuperación.

En el país hay varias iniciativas de restauración de corales.  Una de ellas se ubica en Golfo Dulce y es liderada por Raising Corals Costa Rica, y otra en el Parque Nacional Marino Ballena en Uvita, liderada por Costa Rica Coral Restoration.

Pablo Piedra, Director Ejecutivo de Costa Rica Coral Restoration, recuerda cómo era el parque hace 10-12 años, y ha visto con sus propios ojos el deterioro en el arrecife, provocado por el fenómeno de El Niño y el desarrollo no controlado de la zona (movimientos de tierra, talas).

El proyecto dispone de un laboratorio permanente en el Parque Nacional Marino Ballena, en el que están los tanques de fragmentación, que posteriormente serán trasplantados en los viveros ubicados en el mar.  

“Algunos pueden ver esto como una medida paliativa.  Nosotros lo vemos como un mensaje de esperanza”, comentó Piedra. 

El laboratorio también es un aula para nacionales y extranjeros, de todas las edades, pues la educación es clave en la protección de los ecosistemas marinos, agregó.

Fotografía de National Geographic

Ciencia ciudadana

Yulián Cordero es instructor de buceo, fotógrafo y Director de Operaciones de Innoceana Costa Rica, y asegura que los arrecifes de coral cambiaron su vida.

“Hice mi primer voluntariado en la Isla del Coco hace varios años (…).  En ese momento se podía hacer snorkeling. Llegamos al punto de buceo y fui el primero en saltar al mar, pese a que nunca antes lo había hecho.

Lo primero que vi fue una catedral de arrecife (que es como un museo de corales), y giro la cabeza y veo un cardúmen de tiburones martillos (…), y tuve un sentimiento de protección hacia eso que estaba viendo.  Esa sola experiencia me cambió la vida y me puso a dónde estoy en este momento”, expresó. 

Innoceana es una organización sin fines de lucro, con sede en España, Estados Unidos y Costa Rica que trabaja distintos proyectos de investigación y educación, de la mano con comunidades locales.

En el país tienen un Centro de Conservación y Educación Marina, ubicado en Ojochal, Puntarenas.  Ahí se imparten charlas y programas de educación para la comunidad, y son el punto de partida para las expediciones de buceo.   

“En nuestras salidas de buceo las personas aprenden del ecosistema y de las especies antes de ir al océano, y lo confirman en el campo. Asimismo, participan en los proyectos de investigación. No es ecoturismo, es una manera de hacer ciencia ciudadana”, comentó Cordero.

Cualquier persona puede ayudar

El involucramiento de las personas es necesario para la protección de los arrecifes coralinos y del océano en general.  

“El arrecife no empieza en la costa, empieza donde nacen los ríos, por eso son tan importantes las limpiezas de playas y ríos, y eso es una actividad en la que cualquier persona puede ayudar”, mencionó Cordero.  

Modificar hábitos de consumo cotidianos, tiene un gran impacto.  “Llevar la bolsita de tela al supermercado.  Usar botella de agua reutilizable.  Usar menos plásticos de un solo uso. No es tan díficil si uno se lo propone”, agregó el Dr. Cortés.

Para más información, puede buscar visitar:
@ CIMARUCR
www.coralrestoration.com
www.innoceana.org

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