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Zona Crónica

El último silencio total

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Ingrid Hidalgo a sus 5 años disfrutando de su implante coclear.

Por Allison Murillo

Era un 21 de diciembre del año 1999 donde Ingrid Hidalgo fue el deseo cumplido de una madre costarricense que soñaba con tener a su hija, a pesar de todas las dificultades que le podía causar la rubéola, una enfermedad que la atacó durante su embarazo y traería malformaciones a su bebé, los doctores le mencionaban lo riesgoso que podría ser continuar con su gestación. Pero aun así los médicos mencionándole las posibles discapacidades de pérdida de la vista, pérdida de sus extremidades o pérdida de audición en su hija no fue impedimento para ella seguir luchando por lo que más quería en este mundo, ser madre por segunda vez.

Kattia Arroyo esperaba ansiosa el nacimiento de su bebé quien estaba previsto para enero del año 2000, sin embargo, la situación no fue como esperaba y su hija nació prematura el 21 de diciembre de 1999 en el Hospital México, siendo internada de inmediato por un periodo de 21 días y así poder valorar su condición y estado en el que se encontraba. Su madre sentía una dolorosa eternidad cada día que pasaba sin poder sentir el calor de su hija las 24 horas del día.

Inmediatamente cuando Ingrid fue entregada a su madre, su felicidad era inexplicable, pero ella podía notar que su hija si contaba con una discapacidad como le habían mencionado los doctores durante su embarazo, ya que no respondía a ningún sonido, seña o gesto, pero lo que no sabía era que tipo de dificultad especifica tenía su hija por ser tan pequeña y no presentar detalladamente qué necesidad tenía en el momento, los médicos no quisieron comentar de inmediato lo que sucedía sino que esperaron a que ella creciera unos meses más y así poder darle un detalle especifico a la madre.

A los 6 meses Kattia continuó llevando a Ingrid a distintas pruebas médicas e insistió con sus doctores que le indicaran cuál era el estado actual de su hija y fue en ese momento donde el diagnóstico detallado fue sordera profunda bilateral; su único sonido era el silencio total y en ese instante se dio cuenta que debía investigar de cualquier forma cuál era la mejor solución para darle el mejor estilo de vida a su hija.

Tras noches de desvelo en busca de información y referencias, sus padres encontraron detalles de una cirugía que podía cambiar la vida de Ingrid, un implante coclear que consiste en un pequeño dispositivo electrónico que ayuda a las personas a escuchar y sin pensarlo muchas veces comenzaron con una recolecta de dinero para poder pagar el implante y la cirugía que debían realizar en Hospital Militar Central de Bogotá, uno de los mejores Hospitales para realizar el procedimiento, ya que Costa Rica no contaba con los equipos necesarios ni la tecnología avanzada.

El 1 de mayo del 2002 era el gran día, sus padres hicieron hasta lo imposible para poder viajar a Colombia y que su hija tuviera la oportunidad de recibir el implante a sus 2 años de edad. Hasta la fecha consideran que fue la mejor decisión y que su vida en ese momento se marcó con un antes y un después, dejando ese día el silencio total de un lado para que Ingrid pudiera escuchar la claridad del mundo; llevando hoy en día 20 años implantada, donde su audición ha pasado por 3 generaciones distintas de procesadores de implantes que han ido mejorando cada vez más conforme va avanzando la tecnología.

Rápidamente Ingrid se fue adaptando a la situación que estaba pasando, pero sus padres notaban que con los días el implante le estaba generando una reacción poco usual; inmediatamente llamaron a su doctor y les indico que lo mejor era viajar de nuevo para descartar cualquier daño. Tomar un avión y volar por la salud de su hija no estaba de más porque lo importante siempre fue su bienestar, desde pequeña se dio cuenta que su niñez debía ser más cuidadosa en comparación a los demás niños, fue descubriendo como debía ser su estilo de vida ahora que tenía un implante que cuidar y una forma sigilosa de ver la vida, pero sin dejar que eso le impidiera realizar tareas cotidianas en su día a día.

El implante coclear es parte de la vida de Ingrid y ahora se convirtió en algo necesario para poder escuchar y entender con claridad, sin embargo, en ciertos momentos puede retirarse el implante externo y así evitar que sufra algún daño o necesite ser remplazado rápidamente, pero cada vez que retire por completo la parte externa, el mundo para Ingrid se convierte de nuevo en silencio total.

Lo más difícil de su niñez fue tener que ver a los demás poder tirarse con facilidad en un tobogán, fue justo en ese momento cuando ella entendió que era diferente ante el mundo y eso creaba una profunda nostalgia en su ser; el no poder jugar sin límites teniendo algo que detuviera su diversión, se dio cuenta que debía ser más responsable consigo misma y cuidar lo que se convertiría en lo esencial para su vida.

Por su mente nunca paso ningún pensamiento que la detuviera para poder lograr todo lo que se quería proponer y todo lo que quería lograr. No hubo impedimento alguno que limitara luchar por sus sueños, siempre creyó en sí misma y las palabras motivadoras que le brindaban sus padres diciéndole que podía hacer todas las cosas que ella quisiera eran frases de gran ayuda que alentaban su crecimiento.

Escribir siempre fue su pasión, pero aun no descubría que era lo que realmente quería estudiar; sus opciones siempre fueron diversas y al final su decisión fue el periodismo, una carrera que no sabía que le iba a cambiar la perspectiva de la vida. Ahora Ingrid está por finalizar sus pruebas de grado y pronto podrá decir que lucho por su título de licenciatura en periodismo y comunicación de masas.

De aquí a unos 5 años se visualiza con su propio medio de comunicación y espera tener podcasts donde se conozca más sobre la comunidad sorda y sus derechos, motivando a la juventud para que sigan luchando por sus sueños sin importar lo que lo que diga la gente, dejando el miedo a un lado para tomar su propia barca y navegar donde su corazón lo dicte expandiendo sus horizontes.

Considera que los insectos son un temor en su vida y que las mariposas a pesar de ser tan hermosas le causan miedo cada vez que las tiene cerca, pero lo que más teme es algún día estar en un crucero y quedarse en el mar en medio de la nada sin ninguna señal rodeada de agua por cada lado donde alce su mirada.

Siempre busca como aprender datos curiosos y ama los idiomas, por lo que desde muy chiquita aprendió inglés y con el pasar del tiempo fue aprendiendo ciertas señas en LESCO que su madre le mostraba y aunque en su vida no fue tan necesario la lengua de señas, quiso instruirse más en conocimiento.

Ingrid pudo comunicarse a través del habla sin que su audición nula se lo impidiera, sus padres pusieron todo de su empeño para poder enseñarle con paciencia y amor todo lo que ella necesitara, hoy en día su pronunciación es maravillosa y se puede entablar una buena charla con ella durante horas que le harán ver la vida a uno desde otra perspectiva totalmente diferente a lo normal.

Y si tuviera que definirse en una sola palabra no dudaría en decir inmediatamente que es una mujer segura; sus experiencias colegiales la hicieron ver como una persona tímida que no podía mencionar la mínima palabra porque se sentía insegura de lo que salía de su boca, pero conforme fue desenvolviéndose su vida dio un giro de 180 grados y ahora veía todo como un rompecabezas , donde cada logro y cada cosa que descubría de sí misma se iba convirtiendo en una pieza importante y fue ahí cuando se dio cuenta que había un hueco en medio de sus piezas y que la ficha que necesitaba para seguir completando todo era la seguridad, algo que la hacía salir de su caparazón y de su zona de confort.

Es cuestión de minutos para hacerla enojar con el hecho de hablar mal sobre la vida de los demás, la falta de comunicación en pareja, en familia y en el trabajo; que no se respeten los derechos de las personas y que los medios de comunicación quieran generar solo con amarillismo.

Su corazón palpita día con día y se da cuenta que eso es porque Dios lo permite así, que no se trata solo de una religión sino de una relación y es quien trae bendición a su vida estando cuando más lo necesita. Su positivismo siempre va primero que cualquier negatividad y va viendo como destacar el color rosa de lo más oscuro para que el mundo no sea visto solamente en blanco y negro.

Como dicen por ahí, cada cabeza es un mundo, pero si algo quisiera plantar Ingrid en la mente de cada persona es que siempre confíen en sí mismos, su seguridad vale más que las voces negativas y la belleza más importante que puede reflejar una persona es su propia esencia, sin tener que imitar como son los demás para poder encajar en una sociedad que solo quiere todo a su conveniencia.

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