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Día a día

Primer costarricense en recibir la medalla Henry Dunant

– Un reconocimiento que dedica a sí mismo, a su familia, a la Cruz Roja y a sus compañeros de su época.

– Hoy su mayor deseo es salir a servicio en ambulancia otra vez.

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Medalla Henry Dunant, se utiliza para eventos de carácter formal como asambleas generales y el broche se utiliza para eventos de carácter un poco más informal como reuniones sociales o ir a trabajar. Fuente: Kevin Ruiz

Medalla Henry Dunant, se utiliza para eventos de carácter formal como asambleas generales y el broche se utiliza para eventos de carácter un poco más informal como reuniones sociales o ir a trabajar. Fuente: Kevin Ruiz

Por Kevin Ruiz

Manuel Salazar Álvarez de 81 años, vecino de la comunidad de Heredia es un exfuncionario de la Cruz Roja, quién brindó más de 60 años en esa institución y que hoy asegura estar orgulloso de haberlo hecho.

Don Manuel cuenta que él inició en el cuerpo de la Cruz Roja el 15 de octubre de 1960 a sus 20 años. Llegó con un grupo de amigos del barrio después de que le dijeron que entraran porque ahí había muchachas bonitas, eso sí, él ya tenía su historia con dicha entidad en la escuela y en el Liceo de Costa Rica.

Cuando sus amigos lo incentivaron a que fueran a inscribirse; él no tenía experiencia, ni siquiera sabía dónde estaba la Cruz Roja; en ese momento se encontraba donde hoy están las oficinas de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) en San José.

Ahora es voluntario o socorrista, nombre con que se les designó a todos los integrantes tiempo después, aunque él siempre peleó por que le llamaran voluntario, ya que, es la forma más fácil de identificar.

Manuel Salazar Álvarez, exvoluntario de la Cruz Roja de Costa Rica con su hija y su nieta. Fuente: Kevin Ruiz

Cómo socorrista muchos creen que yo recibo pago o recibí pago, y no es cierto; he sido voluntario todo el tiempo, y el servicio a la comunidad, eso me llena a mí, la verdad.

Manuel Salazar

Cómo parte de su trabajo Manuel asegura que: «Casualmente en ese momento la ambulancia ya estaba en servicio, que desde las tres que habían en la sede central ahí por la caja, uno dormía en la calle, porque los choferes recibían las llamadas, salían y se montaban en la ambulancia y en esos tiempos no había peligro que se perdiera la ambulancia o que se la robaran y nosotros dormíamos ahí, en unas camillas y por la fiebre pasábamos la noche ahí, y salía una llamada, a veces salíamos, nos montábamos en la ambulancia; el chofer era el que conocía más, el que nos enseñaba todos los trucos para uno ir aprendiendo al servicio.»

Manuel asistió al terremoto de Nicaragua en 1972, luego de que el Doctor Óscar Alfaro lo invitara a ir, se fueron en la tarde en el mismo avión. Cuando estaban en Nicaragua pensó que él no regresaría hacer nada a Costa Rica, recuerda que se fue porque creyó siempre que ese era su lugar, ayudarle a los nicaragüenses, así que se instalaron donde quedaba la Cruz Roja.

Una vez allá, salieron a dar un recorrido a la capital, una mujer los detuvo y les dijo que llevaran a una muchacha al hospital porque se estaba mejorando, ellos la llevaron, pero el hospital no estaba funcionando más que en las zonas verdes, llegaron donde el doctor y él les preguntó si tenían oxígeno a lo que Salazar dijo que sí, entonces se lo llevaron, en ese lugar la muchacha había dado a luz. Manuel se sorprendió al ver que al día siguiente la misma muchacha con la misma ropa estaba haciendo fila para que le dieran un diario de comida, él por su parte le dijo a uno de sus compañeros que sacara a la muchacha de la fila y que le alistara un diario y que se lo dieran, porque él sabía lo que ella había pasado, esa anécdota marcó su vida y lo hizo querer más a la Cruz Roja, saber que él estaba haciendo útil en ese momento, al igual que todos sus compañeros.

Aproximadamente asistieron a dicho terremoto de 25 a 30 socorristas de la sede central, a otros no les dieron permiso. Algunos de sus compañeros les tocó ir a quemar cuerpos porque sino Managua habría sido un verdadero desastre.

Ese y otros aportes como cofundar la Jefatura Nacional de Socorristas, ser nombrado el primer Jefe Nacional de Socorristas, donde promovió la aplicación de nuevos conocimientos y prácticas extraídos de todas las ocasiones que se presentaron, establecer una red regional para socorristas que se extendía desde México hasta Panamá y con ello el establecimiento del Comité Regional de Socorrismo en América Central en 1996, ayudar en un dramático secuestro de un avión nicaragüense por un grupo armado que lo desvió al aeropuerto Juan Santamaría de Costa Rica, participar en el establecimiento de un comité para la difusión del Derecho Internacional Humanitario (DIH) y por contribuir a la creación y el funcionamiento del Tribunal de Ética de la Cruz Roja Costarricense que ha servido de modelo a otras Sociedades Nacionales, fueron clara evidencia de que Manuel Salazar Álvarez es merecedor de la medalla Henry Dunant.

Henry Dunant fue quién fundo la Cruz Roja para ayuda humanitaria, nacido en Ginebra, Suiza. La medalla hace referencia al máximo reconocimiento a nivel de la Cruz Roja Internacional. Salazar viajó con ayuda de todo el cuerpo de la Cruz Roja de Costa Rica hasta Ginebra a recibir dicho reconocimiento.

En aquel entonces, al inicio, parte de los requisitos que se solicitaban para poder ser voluntario de la entidad nacional era que tenía que tener voluntad, saber leer y escribir, presentarse y llenar un formulario y para abordar las ambulancias debían pasar un mes sentado en una banca viendo salir a los compañeros e ir aprendiendo de ellos.

Su mayor reto fue que cuando inició en la Cruz Roja no había un programa de formación concreto, para ser un miembro activo y tener derecho a voz y voto en la asamblea general; había que ser asociado activo, él se preocupó porque al ser nuevo con otros compañeros, trataron de recibir todos lo cursos para ser asociado activo.

Salazar cuenta con varios otorgamientos que aprecia y que guarda muy bien, algunos de ellos están en las paredes y muebles de su casa, definitivamente un orgullo para su familia.

Otros reconocimientos que le dieron a Manuel a lo largo de todo su trayecto en Costa Rica. Fuente: Kevin Ruiz

Manuel Salazar Álvarez asegura que para él es un gran honor haber recibido la medalla, agradece a su familia por soportar que el estuvo muchos años en la Cruz Roja y a la Cruz Roja costarricense porque todos sus compañeros le ayudaron a pertenecer al grupo.

Entrevista a manuel salazar, primer costarricense gallardonado con la medalla henry dunant.

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